Nada es para siempre, aceptémoslo, Lo eterno se inventa para no vernos acabados. Nada dura más tiempo que una vida, sólo las aves creen que…
Cuando el rojo se detiene
En esta esquina, el peón
y en esta otra, la torre.
Salto como un caballo al centro de la pista,
me niego al juego
a costa de volverme humano
y atropellable.
Con un pase de pecho,
Evito la corneada del último auto
y siguiendo el ritmo, giro
en un torbellino de risa
que apaga y destroza pancartas.
Una sonrisa en la nuca, me salva,
espanta puñales…
Semáforo en rojo y palpito,
detengo por breves segundos
la muerte en los cristales,
la próxima estocada del mundo
que resopla
y se me viene encima.
y en esta otra, la torre.
Salto como un caballo al centro de la pista,
me niego al juego
a costa de volverme humano
y atropellable.
Con un pase de pecho,
Evito la corneada del último auto
y siguiendo el ritmo, giro
en un torbellino de risa
que apaga y destroza pancartas.
Una sonrisa en la nuca, me salva,
espanta puñales…
Semáforo en rojo y palpito,
detengo por breves segundos
la muerte en los cristales,
la próxima estocada del mundo
que resopla
y se me viene encima.
Fuente: digitalplural.com.mx