Estoy tumbado aquí con toda mi filosofía en mi sillón en Rijmenam. Fuera, la niebla flota. Gris se desliza por la ventana, gris pálido. La…
Predicación
Tantos siglos pasan en el mundo
y el hombre va paso a paso arrastrando los pies
por su historia,
una lucha incesante
contra miedo y fábula.
Se oyen vítores y triunfo
Esplendidísimo: ‘vae victis’,
¡mátalos!, no hay nadie
más poderoso que yo, Alejandro; que yo, Hitler;
matamos el miedo.
Se oye el convulsivo lloriqueo
de los creyentes
y la cobardía del sumo sacerdote y del papa,
ellos saben que su dios es imposible
y lo predican.
Y yo aquí, en Rijmenam.
Veo cómo pasa la primavera,
el verano. Siento mi otoño.
Acercándose, el miedo. La fábula, asumiéndose.
Pasando, arrastran mi historia arrastrando los pies.
y el hombre va paso a paso arrastrando los pies
por su historia,
una lucha incesante
contra miedo y fábula.
Se oyen vítores y triunfo
Esplendidísimo: ‘vae victis’,
¡mátalos!, no hay nadie
más poderoso que yo, Alejandro; que yo, Hitler;
matamos el miedo.
Se oye el convulsivo lloriqueo
de los creyentes
y la cobardía del sumo sacerdote y del papa,
ellos saben que su dios es imposible
y lo predican.
Y yo aquí, en Rijmenam.
Veo cómo pasa la primavera,
el verano. Siento mi otoño.
Acercándose, el miedo. La fábula, asumiéndose.
Pasando, arrastran mi historia arrastrando los pies.
Fuente: digitalplural.com.mx