Se nublaron los cielos de tus ojos, y como una paloma agonizante, abatiste en mi pecho tu semblante que tino el rosicler de los sonrojos.…
Leteo
Saturados de bíblica fragancia
se abaten tus cabellos en racimo
de negros bucles, y con dulce mimo
en mi boca tu boca fuego escancia.
Se yerguen con indómita fragancia
tus senos que con lenta mano oprimo,
y tu cuerpo suave, blanco, opimo,
se refleja en las lunas de la estancia.
En la molicie de tu rico lecho,
quebrantando la horrible tiranía
el dolor y la muerte exulta el pecho,
y el fastidio letal y la sombría
desesperanza y el feroz despecho
se funden en tu himen de ambrosía.
se abaten tus cabellos en racimo
de negros bucles, y con dulce mimo
en mi boca tu boca fuego escancia.
Se yerguen con indómita fragancia
tus senos que con lenta mano oprimo,
y tu cuerpo suave, blanco, opimo,
se refleja en las lunas de la estancia.
En la molicie de tu rico lecho,
quebrantando la horrible tiranía
el dolor y la muerte exulta el pecho,
y el fastidio letal y la sombría
desesperanza y el feroz despecho
se funden en tu himen de ambrosía.
Fuente: digitalplural.com.mx