"Tras un hombre que amé en la primavera se marchó mi vestido, enamorado. Él me abrazó diciendo ""vuelvo pronto"". La flor que me dejó arrugó…
Ninguna noche ha sido…
“Ninguna noche ha sido como anoche,
Neruda, para ti; ¡los tibios besos
que te ofreció Matilde, ya dormida
en el camino largo de tu pecho!
Mas anteanoche hallaste extraña lengua
que te lamía con un duro fuego,
y amaste a otra mujer, así, tumbado
encima de su bata y de su pelo.
También tuviste noches solitarias.
Que el hombre se halle solo es siempre bueno,
dijiste entonces, y arrimaste un ojo
sin lágrimas al nácar del espejo.
¡Amores que tuviste! No hubo nadie
a la que tú negaras, Pablo, un beso.
A todas alcanzó tu ardiente sangre.
Y todas con tu fama se vistieron.
Te derramaste en cuanta forma hubiera
y te quedabas siempre tan entero.
La cita con tus novias noche a noche
no fue atrasada; tú estuviste a tiempo.
Ufano y puntual llegaste a todas.
Y aún hoy llegas con el sur del viento.
Pues ése es tu deber: llegar, quitarte
besando a tu querida, tu sombrero.
Neruda, para ti; ¡los tibios besos
que te ofreció Matilde, ya dormida
en el camino largo de tu pecho!
Mas anteanoche hallaste extraña lengua
que te lamía con un duro fuego,
y amaste a otra mujer, así, tumbado
encima de su bata y de su pelo.
También tuviste noches solitarias.
Que el hombre se halle solo es siempre bueno,
dijiste entonces, y arrimaste un ojo
sin lágrimas al nácar del espejo.
¡Amores que tuviste! No hubo nadie
a la que tú negaras, Pablo, un beso.
A todas alcanzó tu ardiente sangre.
Y todas con tu fama se vistieron.
Te derramaste en cuanta forma hubiera
y te quedabas siempre tan entero.
La cita con tus novias noche a noche
no fue atrasada; tú estuviste a tiempo.
Ufano y puntual llegaste a todas.
Y aún hoy llegas con el sur del viento.
Pues ése es tu deber: llegar, quitarte
besando a tu querida, tu sombrero.
Fuente: digitalplural.com.mx