"La noche del mundo: ¡qué largos cabellos!... Los suelta en la torre, la torre del viento. Los peina en el valle, los trenza en el…
En un lugar del alma
“En un lugar del alma, entre muros de olvido
y en arenas estériles, se entierran los amores
que nos nacieron muertos; y en tierra bendecida,
donde sueño tras sueño la vida siembra flores,
los que ya comenzaban a fabricar su nido,
cuando los alevosos minutos cazadores
les hirieron el alma… y los que sólo han sido
samaritano ungüento para nuestros dolores.
Yo sé que a esos sepulcros se les debe el tributo
que exigen del espíritu sus urnas de misterio…
Pero por esos muertos nunca visto de luto,
y al entrar en mí misma, ese lugar esquivo…
¡que en una de las urnas de ese mi cementerio,
hay un amor que tuve que lo enterraron vivo!
y en arenas estériles, se entierran los amores
que nos nacieron muertos; y en tierra bendecida,
donde sueño tras sueño la vida siembra flores,
los que ya comenzaban a fabricar su nido,
cuando los alevosos minutos cazadores
les hirieron el alma… y los que sólo han sido
samaritano ungüento para nuestros dolores.
Yo sé que a esos sepulcros se les debe el tributo
que exigen del espíritu sus urnas de misterio…
Pero por esos muertos nunca visto de luto,
y al entrar en mí misma, ese lugar esquivo…
¡que en una de las urnas de ese mi cementerio,
hay un amor que tuve que lo enterraron vivo!
Fuente: digitalplural.com.mx