"Algunas tardes de domingo tienen los ojos tristes. Es como si en ellas se hubiera detenido la vida para siempre. Lirios azules, pensamientos, silenciosa enredadera…
Tarde de julio
“Tu carta se quedó inacabada
en el último renglón de la melancolía.
Llueve.
La habitación, casi a oscuras,
es una burbuja.
Detrás de los cristales
un cielo impetuoso
golpea lo que debiera deshojar;
verdes ramas
que hubieran debido ser nuestras
y son de la tempestad y de la lejanía.
Crece la humedad entre las piedras
de la casa que guarda a contraluz
otras vidas que fueron
realidad y sueño, prisioneras del tiempo.
Ellas conocieron también
esta verde soledad mojada de frío;
gotas de lluvia verde cayendo solas,
mojándonos de ausencia, mojándonos de sueño.
Mojadas están las cartas que escribió
la melancolía de la vida que huye
cuando tú no estás y la tarde
es tan sólo una tormenta de verano
y de nunca más.
en el último renglón de la melancolía.
Llueve.
La habitación, casi a oscuras,
es una burbuja.
Detrás de los cristales
un cielo impetuoso
golpea lo que debiera deshojar;
verdes ramas
que hubieran debido ser nuestras
y son de la tempestad y de la lejanía.
Crece la humedad entre las piedras
de la casa que guarda a contraluz
otras vidas que fueron
realidad y sueño, prisioneras del tiempo.
Ellas conocieron también
esta verde soledad mojada de frío;
gotas de lluvia verde cayendo solas,
mojándonos de ausencia, mojándonos de sueño.
Mojadas están las cartas que escribió
la melancolía de la vida que huye
cuando tú no estás y la tarde
es tan sólo una tormenta de verano
y de nunca más.
Fuente: digitalplural.com.mx