"Soy un racimo de uvas y aguanto como puedo este oleaje creciente de su boca aguijoneándome al sol. Hasta que estallo.
Hoy era la última tarde
“Hoy era la última tarde.
Usted no paraba de hablar
-lo hubiese matado-
y a mí me ardían las uñas cuando nos despedimos
en la parada del autobús.
Ni un solo beso.
Usted no paraba de hablar
-lo hubiese matado-
y a mí me ardían las uñas cuando nos despedimos
en la parada del autobús.
Ni un solo beso.
Fuente: digitalplural.com.mx