A Jacinto Benavente ¡Qué bonita es la princesa! ¡Qué traviesa! ¡Qué bonita! ¡La princesa pequeñita de los cuadros de Watteau! ¡Yo la miro, yo la…
Mediano
5,364 poemasDel color del lirio tiene Gerineldos dos grandes ojeras; del color del lirio, que dicen locuras de amor de la reina. Al llegar la tarde,…
A Jean Moreas El conde, orgullo y gloria, las damas galantea y a los nobles zahiere -madrigal y epigrama-, cuando un paje, de lejos y…
Casi todo alma, vaga Gerineldos por esos jardines del rey, a lo lejos, junto a los macizos de arrayanes... Besos de la reina dicen los…
A M. Leo Rouanet El lobo blanco del invierno, el lobo blanco viene, con los feroces ojos inyectados en sangre helada, fijos y crueles. ¡Maldito…
A Rubén Darío La hora cárdena... La tarde los velos se va quitando... El velo de oro..., el de plata. La hora cárdena... «Aún es…
FLORES A Ramón del Valle Inclán Antonio, en los acentos de Cleopatra encantado, la copa de oro olvida que está de néctar llena. Y, creyente…
Yo, poeta decadente, español del siglo veinte, que los toros he elogiado, y cantado las golfas y el aguardiente..., y la noche de Madrid, y…
Alma mía, pobre alma mía, tan solitaria en tu dolor. Enferma estás de poesía, alma mía llena de amor. Crees que la vida es un…
Tus ojos y mis ojos se contemplan en la quietud crepuscular. Nos bebemos el alma lentamente y se nos duerme el desear. Como dos niños…
Aquella tarde única se ha quedado en mi alma. Su luz flota en la sombra de mi noche interior. Sólo una fugitiva vislumbre en la…
¡Hace ya tanto tiempo! Te creí tan distante, tan perdida en el hondo sendero del olvido, y ha bastado esta noche tranquila e inquietante, y…