Tristeza, pues yo soy tuyo, tú no dejes de ser mía; mira bien que me destruyo sólo en ver que el alegría presume de hacerme…
Poemas de Juan Boscan (11)
¿Qué haré, que por quereros mis extremos son tan claros, que ni soy para miraros, ni puedo dejar de veros? Yo no sé con vuestra…
Como el triste que a muerte está juzgado, y de esto es sabidor de cierta ciencia, y la traga y la toma en paciencia, poniéndose…
Soy como aquel que vive en el desierto, del mundo y de sus cosas olvidado, y a descuido veis donde le ha llegado un gran…
Garcilaso, que al bien siempre aspiraste y siempre con tal fuerza le seguiste, que a pocos pasos que tras él corriste, en todo enteramente le…
Ha tanto ya que mi desdicha dura, que en esto solo tuve mi esperanza; esperé de fortuna su mudanza, que por mí no negara su…
Dulce soñar y dulce congojarme, cuando estaba soñando que soñaba; dulce gozar con lo que me engañaba, si un poco más durara el engañarme; dulce…
¡Oh dulces prendas, por mi mal halladas, dulces y alegres cuando Dios quería! Juntas estáis en la memoria mía, y con ello en mi muerte…
Cargado voy de mí doquier que ando, y cuerpo y alma, todo me es pesado; sin causa vivo, pues que estó apartado de do el…
Quien dice que la ausencia causa olvido merece ser de todos olvidado. El verdadero y firme enamorado está, cuando está ausente, más perdido. Aviva la…
Si no os hubiera mirado, no penara, pero tampoco os mirara. Veros harto mal ha sido, mas no veros peor fuera; no quedara tan perdido,…