No serán muertos los pasos del amor; vacío vino al mundo, tibio aún por el viento que lo aposentaba tan deliciosamente. Y la tibieza fue…
Poemas de Francisco Urondo (17)
Es buena, cuando duerme; el calor de su cuerpo es un puñal de vidrio que remonta los sueños. Cuando calla, es buena y su voz…
Sos como una perdiz empollando, todo el día en la cama; reina de la indolencia, cuidando todo el día que no se vaya el calor.…
Piedad para los equivocados, para los que apuraron el paso y los torpes de lentitud. Para los que hablaron bajo tortura o presión de cualquier…
Extranjero del silencio en el mundo arrasado; vertiente de la extrema melancolía y del coraje y de la velocidad del amor y del miedo. Dueño…
Sobre el vuelo de su libertad, es mejor no hablar. Nadie se atreve a presumir estos aires, a transferir su paciente eficacia. Como ninguna pudo…
Estoy en los ruidos de la tristeza, en las tablas de la perdición, en el aire de este tiempo maldito, infortunado; llovizna criminal y sucia.…
Cuando esta casa, en la que vivo hace años, tenga una salida, yo cerraré la puerta para guardar su calor; yo la abriré para que…
sigue amando y a ella sobre todas le atraen pero no logra distinguir a la distancia sufre así de una ausencia que crece queda amarlas…
Si ustedes lo permiten, prefiero seguir viviendo. Después de todo y de pensarlo bien, no tengo motivos para quejarme o protestar: siempre he vivido en…
Del otro lado de la reja está la realidad, de este lado de la reja también está la realidad; la única irreal es la reja;…
No quiero volver a ese lugar intransitable y escuálido donde todo parece dormido. Quiero calor, dolor; sin soledades sentir alegría, a pesar de todo. No…