No llamaré a tus puertas, aldaba de noviembre: el árbol de las venas bajo mi piel se pudre y una astilla de palo el corazón…
Poemas de Maria Victoria Atencia (12)
En dañados espejos un azogue de muerte revoca el esplendor morado de los lirios. ¿Podréis reconoceros bajo el palio sin techo de las aguas hediondas?…
Porque te fue negado el tiempo de la dicha tu corazón descansa tan ajeno a las rosas. Tu sangre y carne fueron tu vestido más…
Denso es el aire aquí. Y tibio. Lo respiro entre casas que quiebran su fachada en el agua. Un gato mansamente se me enreda en…
Cuando sobrepasemos la raya que separa la tarde de la noche, pondremos un caballo a la puerta del sueño y, tal Lady Godiva, puesto que…
En el hayedo, sobre la cruz de un árbol salta una ardilla y me parecen propias y conforme a la naturaleza sus movilidades y afán…
Verdad es que en el mapa figuraba distante, que una rueda de mi maleta iba gimiendo, y que en las bocacalles su cansancio exponían con…
Llegué cuando una luz muriente declinaba. Emprendieron el vuelo los flamencos dejando el lugar en su roja belleza insostenible. Luego expuse mi cuerpo al aire.…
Cóncavas piedras vienen a recibir mi hato con un frescor que acepta mi mano en su recinto. Guardo turno en el húmedo corredor subterráneo: doy…
Bajo mi cama estáis, conchas, algas, arenas: comienza vuestro frío donde acaban mis sábanas. Rozaría una jábega con descolgar los brazos y su red tendería…
Una cosa,amor mío, me será imprescindible para estar reclinada a tu vera en el suelo: que mis ojos te miren y tu gracia me llene;…
Ya está todo en sazón. Me siento hecha, me conozco mujer y clavo al suelo profunda la raíz, y tiendo en vuelo la rama, cierta…