Como enanos y monos en la orla de una tapicería en la que tú campabas borracho, persiguiendo jovencitas... O como fieles, asistentes -mientras nos encantabas-…
Poemas de Jaime Gil De Biedma (30)
Despiértate. La cama está más fría y las sábanas sucias en el suelo. Por los montantes de la galería llega el amanecer, con su color…
Las rosas de papel no son verdad y queman lo mismo que una frente pensativa o el tacto de una lámina de hielo. Las rosas…
He aquí que viene el tiempo de soltar palomas en mitad de las plazas con estatua. Van a dar nuestra hora. De un momento a…
De qué sirve, quisiera saber, cambiar de piso, dejar atrás un sótano más negro que mi reputación y ya es decir-, poner visillos blancos y…
Los muertos pocas veces libertad alcanzáis a tener, pero la noche que regresáis es vuestra, vuestra completamente. Amada mía, remordimiento mío, la nuit cest toi…
Como después de un sueño, no acertaría a decir en qué instante sucedió. Llamaban. Algo, ya comenzado, no admitía espera. Me sentí extraño al principio,…
En un viejo país ineficiente, algo así como España entre dos guerras civiles, en un pueblo junto al mar, poseer una casa y poca hacienda…
En el jardín, leyendo, la sombra de la casa me oscurece las páginas y el frío repentino de final de agosto hace que piense en…
El miedo sobreviene en oleada inmóvil. De repente, aquí, se insinúa: las construcciones conocidas, las posibles consecuencias previstas (que no excluyen lo peor), todo el…
Estas con varia suerte ejercitadas en áspero comercio, en dulce guerra, armas insidiosas -oh reina de la tierra, señora de los dioses y las diosas-,…
Aunque la noche, conmigo, no la duermas ya, sólo el azar nos dirá si es definitivo. Que aunque el gusto nunca más vuelve a ser…