Traía firme anzuelo los ojos ya nevados, y en la roca desierta atrapé su sonrisa una mañana. -¡Ayúdame! vierto todos mis peces en cristales salobres…
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Poemas de Encarnacion Huerta Palacios (2)
Tú debes ser la llaga, la llaga del principio. Por ti se hizo la noche y las tinieblas. Nos dejaste el legado más horrible, plomo…
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